Me quede mirando como la yerba se iba oscureciendo al mojarse, despacio. Acerque la cara hasta casi rozarlo y sentí todos esos perfumes que despiden los mates esos que salen bien y me di cuenta, así, entre el vapor y el verde, me di cuenta de lo condenadamente mucho que te extraño.
Me cago en la leche
Y el mate ni siquiera estaba tan bueno.